Una secreta voz,en la noche no me para de susurrar... Que mi marinero duerme en el fondo del ancho mar...
Estará jugando con las caracolas que le obsequiaran con su cantar sé,que felices lo están mimando para que no se quiera marchar...
Allí donde mis lágrimas regaron la arena caliente, y el aire lleno de aromas, allí, cerca del mar precisamente... ¡ Nació un nardo floreciente !
María Sena
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